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Modernismo en Cataluña

El Modernismo fue un movimiento internacional originado en Europa a finales del siglo XIX. Sus fundamentos, esencialmente estéticos, tienen su nexo común en la renovación de las artes y la inspiración constante en la naturaleza, de la que extraen sus símbolos más característicos. La cultura finisecular quiso recibir el nuevo siglo con aires renovados, como consecuencia de la Segunda Revolución Industrial. Esta renovación tecnológica había traído importantes cambios que afectaron a la forma de vida social y cotidiana, y contribuyó a fortalecer el poder e influencia de la nueva burguesía.

En Europa el Modernismo evolucionó de manera diferenciada en cada país, como consecuencia de las influencias culturales y populares específicas de cada territorio. Es significativo que en cada uno apareciera denominado de una forma específica, ya que cada uno gozaba de una personalidad diferenciada a pesar de las coincidencias estilísticas. En especial Francia, Bélgica, Inglaterra y Austria desarrollarán importantes tendencias estéticas cuyo sustrato común es la renovación del arte con una mirada orientada a los elementos de la naturaleza y al recuerdo de culturas y civilizaciones con una fuerte carga exótica.

En Cataluña el movimiento no sólo se basó en aspectos estéticos, sino que se extendió a todos los niveles, siendo uno de los territorios que más carga política e intelectual conceden al Modernismo. Se suele situar su origen en la Exposición Universal de Barcelona de 1888, fecha en la que se hace oficial la aparición de este nuevo estilo, aunque años antes ya habían aparecido algunas manifestaciones modernistas. Esta es la época del movimiento cultural de la Renaixença, de la búsqueda de una identidad catalana.

El nuevo arte proporcionó gran cantidad de símbolos, además de proponer una mayor libertad creativa a través de nuevas formas anteriormente no aceptadas por las instituciones académicas. En el arte este cambio se traduce en una importante revitalización de los oficios artesanales, elevando las antiguas artes menores a la categoría de arte y desarrollando el campo del diseño. Los nuevos perfiles de las ciudades, los habitantes, su entorno y objetos cotidianos sufrieron una transformación estética y formal que facilitó el acceso del ciudadano al mundo del arte y la belleza.

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