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Nuevas incorporaciones

El objetivo, tanto de las nuevas incorporaciones como de la exposición temporal, es continuar renovando la colección del museo, dinamizar sus contenidos y difundir al público nuevas piezas que verán la luz esta primavera.

Entre las novedades se incluyen obras de mobiliario como una arqueta bellamente pirograbada de Joan Busquets i Jané y un piano de influencias japonistas del taller Ortiz & Cussó. Respecto al ámbito de pintura se incluyen óleos de Francesc Masriera, Modest Urgell y Lluís Graner. Además, el museo ha aprovechado la ocasión para reorganizar la exposición permanente y hacer rotación de algunas de las obras del fondo de colección, lo que permitirá seguir disfrutando de toda la obra del Museu del Modernisme.

JOAN BUSQUETS I JANÉ

Uno de los valores más significativos del museo son las obras de mobiliario que formaban parte de los interiores de las emblemáticas casas modernistas. Joan Busquets realizó numerosísimos diseños de una calidad inigualable, caracterizado por el uso de maderas nobles, la conjunción de otras manufacturas artesanales y la decoración de finas marquetería y bellos pirograbados.

Por un lado, el museo incorpora dos arquetas integradas dentro de la prolífica pro-producción de este tipo de muebles. Busquets fue diseñando a lo largo de su trayectoria diferentes modelos de arquetas, evolucionando desde estilos más historicistas o líneas gaudinianas, hasta llegar a la esquematización del diseño más vanguardista.

Estas nuevas piezas son un ejemplo de dos estilos con los que experimentó Busquets: una de ellas de influencias más Art Nouveau, en un conjunto de líneas sinuosas e inspiración vegetal, incluyendo detalles tan singulares como los tiradores en forma de caracoles. El pirograbado es otro de sus valores más estéticos, plasmando un universo natural de gran belleza y movimiento. La otra arquilla denota las influencias Art Decó, en el que el diseño se esquematiza, la curva, que no deja de existir, se vuelve más rectilínea, y los motivos decorativos se simplifican dando protagonismo al efecto de conjunto.

ORTIZ & CUSSÓ

Haciendo compañía al piano de la colección del museo, se ha incorporado un nuevo ejemplar de características muy singulares. Sus artífices, la fábrica de pianos Ortiz & Cussó, tuvieron una fructífera trayectoria, iniciada en 1898 en Barcelona, ​​llegando a manufacturar a principios de siglo unos mil pianos anuales. La calidad de sus piezas y la conjunción entre la producción en serie y la calidad artesanal tan desarrollada en la época modernista, aumentó su fama y provocó una gran demanda, incluso en el extranjero.

Nuestra pieza muestra un diseño con los signos del Modernismo: una hermosa talla en diferentes maderas de gran calidad y muchas de ellas de origen exótico, y de la que destaca la labor de la marquetería, y un estilo completamente orientalista. Tanto sus líneas estructurales como la decoración y el diseño, están inspirados en la arquitectura y la pintura japonesa, tal como dictaba la moda de aquellos años. El conjunto de la pieza nos da una clara idea de las diferentes fases de producción, en la que se trabajaba por separado cada elemento con esmero, para luego acoplarlos, obteniendo un resultado de gran calidad material y estética.

ANTONI GAUDÍ

Son numerosos los objetos y elementos decorativos diseñados por Gaudí, destacando las labores de forja, una industria de gran desarrollo en estos años en Cataluña y de una gran demanda por la clientela de su época. Es bien conocido el esfuerzo artístico que el arquitecto dedicó al diseño de todos los elementos que integraban un edificio, por lo cual, no perdió detalle por los pequeños objetos de interiores, como el atril que incorporamos a nuestra selección de artes decorativas.

Este atril de mesa está datado entre 1910 y 1914, y es uno de los ejemplos de los muchos que realizó, dada su gran demanda. Está realizado en bronce marino, un material peculiar por sus bajas propiedades magnéticas. Su contenido en aluminio lo hace resistente a la corrosión y a la erosión, por lo que nos ha llegado casi intacto. En concreto, este atril perteneció a la Parroquia del Sagrado Corazón de la Colonia Güell, para la que Gaudí mostró especial dedicación a lo largo de su trayectoria.

FRANCESC MASRIERA

La obra incorporada de Francesc Masriera (Barcelona, ​​1842-1902) responde a su estilo pictórico más anecdótico, donde predominan las influencias eclécticas de la pintura de finales del siglo XIX. Masriera, miembro de una de las familias más importantes para el Modernismo catalán, se dedicó no sólo a la pintura sino a la escritura y la orfebrería. En pintura, destacó por retratos y las obras de carácter figurativo, que gozarán de una gran fama entre la clientela burguesa barcelonesa, desarrollando un estilo basado en los efectos lumínicos, el detallismo y el costumbrismo.

Este óleo resume varios aspectos claves de la pintura de finales de siglo, nutriéndose de artistas punteros como Mariano Fortuny o Raimundo de Madrazo. Por un lado, la temática carnavalesca, muy demandada por la burguesía y que simboliza esta nueva sociedad dedicada al ocio y al entretenimiento. El personaje se nos acerca con naturalidad mientras sostiene una máscara de baile, y su vestido llamativo y lujoso nos confirman la temática. Por otra parte, otro aspecto típico del pintor, es la focalización que visualmente realiza en los colores del vestido de la mujer, los cuales resaltan sobre un fondo oscuro y lucen junto a la expresión distendida e incluso pícara de la misma.

 MODEST URGELL

Modest Urgell fue un pintor sombrío, que plasmó escenarios como cementerios, ermitas desoladas, paisajes crepusculares, tormentas, cipreses y marinas. Un pintor de ambientes misteriosos y de soledad, como podemos ver en la pintura de grandes dimensiones que acoge el museo este año.

En este óleo, Urgell nos presenta una Cataluña rural, pero va más allá e introduce el tema de la muerte. Modest Urgell pintaba lo que veía según su estado anímico, y este paisaje es bastante melancólico, con unos colores saturados pero de una irrealidad e incluso espiritualidad evocadora. Sitúa el horizonte casi tocando el borde superior del lienzo, para transmitir la grandeza del paisaje rocoso, destacando el vuelo de tres aves solitarias. En lo alto del risco, una procesión fúnebre desfila silenciosa, sólo adivinada por las sombras que se dibujan camuflándose entre las formas agrestes de la naturaleza.

Se deben mencionar otras incorporaciones. En el ámbito pictórico, un paisaje al óleo ambientado en el Paseo de Gracia, cuyo autor se encuentra en estudio; La nena del fanal, de Lluís Graner. En el ámbito de escultura, una nueva pieza de Lambert Escaler, Floralia. Finalmente, en el ámbito de artes decorativas, una mirilla y un tirador de hierro y un cofre de Joan Busquets i Jané, complementando el que adquirió el museo el año pasado.

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